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Juani, vendía el pasto más mierda. Ever!

junio 8, 2009

Casi nadie conocía a Juani. Más famoso que él mismo, era su perro. Un perro sato llamado Cacho. Si alguien mencionaba a Juani, había que describirlo como “el dueño de Cacho” para que la gente supiera de quien se hablaba. El perro era bien tripioso y Juani siempre se preocupaba por ponerle una bandana roja en el cuello. Mientras Juani tomaba clases en el RUM, Cacho esperaba pacientemente en el campus de la Universidad. Compartiendo con quien sea y comportandose relativamente obediente. Quizá su comportamiento se debía a que Juani fumaba cantidades estupendas de yerba y se le pegaba el comportamiento de “quedarme aqui tranquilito por par de horas”.

Además de por su perro, Juani era conocido por vender el pasto más malo de todo Mayaguez. Recuerdo una vez mi roommate me contó que Juani llegó con un cojón de yerba y mi roommate solo se dió una cachá para realizar que nunca le compraría a Juani. Aquello que Juani vendía era lo más desagradable que mi roommate jamás probó. Y Juani practicamente lo regalaba, vendía quarters a $10. Era un chiste.

Un buen día llegó Juani a su apartamento, en la calle Bosque, y se percató de que su Playstation 2 había desaparecido. Algún ladrón logró entrar por la ventana y de todas las cosas que se pudo haber llevado, eligió la consola y todos los juegas. Con la excepción de PaRappa the Rapper. Parece que ese juego era una mierda o algo porque Juani se puso furioso al ver la cajita de PaRappa the Rapper. Acto seguido Juani se dedicó a destruir todos sus muebles. Juani cogió su T.V., la colocó en el piso, y después cogió el mueble donde ella estaba y lo tiró violentamente contra la pared. Par de figuritas volando por todo aquello. Tenía una mesita done ponía sus pipas y cenizeros, todo jodío pal’ carajo. Volcó el sofá y escuchó par de monedas cayendo al suelo. Hasta la nevera abrió y tiró todos los potes por ahí. Juani convirtió su apartamento en zona de desastre en cuestión de minutos.

Parece que alguien llamó la policía porque dos agentes tocaron en la puerta de Juani mientras él ponderaba su vida sentado en el piso del cagaero. Juani no iba a permitir que dos agentes aguaran su fiesta. Alrevez! El utilizaría este evento como una oportunidad para recobrar su Playstation 2. Juani rápido admitió que fue él el autor de aquel cagaero, pero que fue en una ira ciega que le entró al realizar que un ladrón había entrado a su apartamento y se había robado su Playstation. Juani también les dejó saber a los policías que él sospechaba de su vecino de arriba, Victor, como el perpetrador. Los policías prosiguieron por explicarle a Juani que no podían investigar a Victor así porque sí pero que podían escribirle una querella a Juani. Juani dijo que sí y permitió que los policías “investigaran el caos” mirando lo que quedaba de su apartamento.

Como ya todos se habrán dado cuenta, Juani estaba loco pal’ carajo. La justicia en su cabeza era muy distinta a la justicia en la vida real. Juani se había olvidado totalmente de que el vendía pasto y tenía mercancía en su casa. Los policías la encontraron sin buscar profundamente. De hecho, encontraron casi una libra de yerba en el apartamento. Los policías, al ver esto, arrestaron a Juani por posesión y venta de sustancias controladas. Curiosamente, el perro terminó bajo la custodia (momentánea) de Victor. El vecino de arriba.

Cuando algún policía confisca “X” producto. Por ley lo tienen que llevas a un laboratorio para asegurarse que el producto es lo que ellos sospechan que és. En el caso de Juani, tenían que verificar si esas hierbas que confiscaron eran marijuana o no. Para la suerte de Juani, el producto confiscado salió negativo a THC. De repente todo le hizo sentido: porqué su yerba era más marrón de lonormal, porqué su yerba le salía tan barata y porqué su vendedor siempre le hacía la carita esa de pendejo que siempre le hacía después de la transacción. Juani debió de haberse alegrado, pero lo contrario fue lo que ocurrió. Se sintió engañado. El quería ser un maliánte, pues sus papás le enviaban dinero de San Juan y eso no ayuda a su maliantía. Llevaba dos años vendiendo esa fantasía y creyéndose Scarface. Ahora el se sospechaba que su vecino se le había metido en el apartamento y le había robado sus pertenencias. ¿Porqué no se llevó la yerba también? Además, se preguntaba Juani, ¿no se supone que la gente le tema a los vendedores de droga? ¿No se supone que nos respeten por lo menos lo suficiente como para NO meterse en nuestros hogares?

Juani se inundó en interrogantes. Salió de la celda del cuartel a las 18 horas del arresto. Hasta los guardias en el cuartel se le rieron en la cara. Juani se tuvo que ir caminando a la calle bosque porque no consiguió nadie que le diera pon. Ya era el día siguiente y por alguna razón se sorprendió al ver que su apartamento todavía estaba en el estado caótico en el cual lo había dejado (en esposas) el día anterior. Era medio día y su perro debía de estar en el campo de la universidad. Juani podía hacer varias cosas: podía caminar hacia la universidad y buscar a Cacho, podía ir a clase (tenía una clasea las 1:30), o podía meterse en el apartamento de Victor y coger su Playstation de vuelta. Adivina que hizo Juani.

Juani subió un piso. Caminó hacia el apartamento de Victor y tocó la puerta. Nadie contestó asegurándole a Juani que no había nadie en casa y que podría entrar sin interrupciones. Entró por la ventana de la cocina y comenzó a explorar el apartamento. No encontró su Playstation y se frustró. Expresó su frustración dándole su afamado tratamiento de caos. Tirándo muebles por todo el apartamento. Juani hasta prendió un componente que había en la sala cosa que la destrucción tenga su propio soundtrack. Juani se envolvió demasiado rompiendo cosas. Se envolvíó tanto que no se percató que Victor había llegado y estaba siendo testigo del pandemonio. Él y Cacho, el fucking perro de Juani!!!

Juani, al verse en esta situación. Se acostó encima de una mesa que estaba en el piso y se durmió. Despertó a los 15 minutos amarrado. Victor le había hecho un arresto civil y había llamado la policía. Llegaron los mismos dos agentes. Estaban comenzando su turno. Ayer habían lidiado con “el individuo de las moñas falsas” y hoy bregarían con “el individuo de las moñas falsas que se mete en casa de los vecinos para destruirlas bien cabrón”. De más está decir que Victor demandó a Juani y recuperó todas sus pertenencias. A Juani se le quitó la fiebre de maliante y hasta le regaló Cacho a Victor. Todos estamos de acuerdo que ese perro era demasiado tripioso para un ser tan anormal como Juani.