Archive for the ‘pedo’ Category

No le preguntes a dios sobre la ciencia. Se va a enfadar.

abril 15, 2009

El otro día estaba caminando por la playa y hacía una ventolera cabrona. Recuerdo haberle pedido a dios que produzca un abrigo mágicamente y que me lo dé. Y como siempre, se ofendió y se fue pal’ carajo porque yo “solamente jangueo con el para beneficiarme de sus magias milagrosas” . . . whatever. Cuando se fué, me fumé un cigarrillo, el cual causó que me dieran ganas de cagar instantáneamente. Para tranquilizar el estómago decidí tirarme un peo. Hacía un viento cabrón y me fui en el viaje de que el peo se iría pal’ carajo y se disiparía entre sí regando peste por ahí. Olvídate yo juraba que el peo se iba a regar exponencialmente. Pues si supieras que me equivoqué. A pesar del viento, la peste a peo me arropó y se quedó caminando conmigo por par de segundos. Y ahí grité: “la masa gaseosa de mi peo es más pesada que el aire, por ende, el aire es incapaz de moverla . . . ¡que viva la ciencia!” Me quedé sin aire de tanto gritar y respiré más peo. Estaba mamando todavía porque el peo se había quedado estático. Entonces se aparecio dios abrazandome. Cobró vida en el peo y fue él el que logró, apropósito y pa’ chavarclaro está, que el peo se quedara en mi circumferencia. El se pasa chavandome con bromas y eso. Jajaja.
Anuncios

Súper poderes saliendo del Culo mio

marzo 15, 2009


Estaba el otro día en Borders. Me encontraba allí con mi amigo Chepo. Él es de Perú pero come con cubiertos y hasta sabe leer. Nos encontrábamos por el área de revistas. Eran como las dos de la tarde y la tienda estaba llena de gente. Decidí tirarme un peo para entonces huir. Pero no inmediatamente. Siempre me gusta sentir una buena huelía antes de irme pal’ carajo. Funciona como un auto-muestreo de peo. Todo por cuestiones de verificación de autenticidad. Siempre suelo permanecer cerca de la zona para ver a la gente reirse y quejarse de la peste. Eso me lo gozo bien brutal. Pero Chepo estaba entusiasmado y quería ir a la sección de putas. Estaba lucío porque acababa de aprender a dar deo y quería experimentarlo con alguien del sexo opuesto. La sección de putas está en el segundo piso cerca de la zona de libros de pintar, por donde janguean los hijos de ellas. Después de un buen rato volvimos al área de las revistas y para mi sorpresa, ¡Todavía apestaba a mi peo! Exclamé alegremente: “cabrón todavía apesta a mi peo, cabrón, ¿cosa cabrona verdá?”. Después de janguear silenciosa y brévemente en la bruma de mi peo. Chepo sonrió y dijo: “no marica es que me acabo yo de tirar un pedo, es mi peo tarado“. Lo cual me deprimió un poco porque realizé que mis peos no tenían el aroma eterna que adopté por un momento de fantasía. Después dejé de pensar en eso porque me pareció curioso el hecho de que hay gente que dice “pedo” en vez de “peo” y esa gente frecuentemente es bruta con cojones y no saben hablar sin escupir.