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¿La Cagué?

mayo 7, 2009

Eran como las diez de la mañana. Me recalenté un arrocito que había en la nevera y le tire tres huevos fritos por encima. Eso se llama Arroz a Caballo. Sabe bien rico. Mientras comía, me llamó un amigo de la escuela. “Nerdote, ¿quieres ganarte $100?” Yo me quedé callado porque a preguntas sordas oídos necios. Yo estoy super pelau’ y mi amigo de la escuela sabe eso. ¡Jelou!

Después de permanecer callado un momento, mi amigo de la escuela me dijo que llamara a “David” que se trataba de velar unos estacionamientos por unas cuantas horas y que me pagarían el dinero hoy mismo. Colgué con mi amigo de la escuela y llamé a David.David me explicó que el trabajo era sencillo; prevenir que gente se estacionen frente a una casa donde se firmaría un anuncio. Yo, me réquete pompié por los chavos, el trabajo sencillo y una oportunidad a ser una estrella en el anuncio.

Le llegué menos de media hora después de haber llamado a David. Quedé super bien y responsable ante sus ojos. Eso a mi me importa mucho porque quizá David podría ser el eslabón que me lanzará al estrellato.

Una vez David me explicó cual era la pendejá, entró a la casa y me dejó solo pal’ carajo. Yo me puse a explorar por ahí. Llendo carro por carro verificando que estén cerrados. Solo encontré dos abiertos y deseguro eran de los dos más pobretones de toda la jodia producción puñeta. Un Echo que solo tenía cambio, fósforos y un Newport. Me los tumbé. El otro carro era un Máxima bastante nuevo, pero no tenía nada valioso adentro. Hasta abrí el baúl y nada. Me enfogoné y cogí el pinito que guindaba del retrovisor y lo puse en el retrovisor del Echo. Rebeldía full.

Volví a mi área de trabajo y me puse a fumar. Cuando terminé de fumarme el cigarrillo fue que me vine a dar cuenta de que dos carros se habían estacionado en los espacios reservados. Me puse nervioso y comenzé a tirarle fósforos a los carros. Después de un ratito me puse más atrevido todavía y comenzé a encender los fósforos antes de tirarlos. Eso fue medio frustrante porque casi todos se apagaban en el aire. De repente se acabaron los cabrones. Me puse bien negativo a pensar que David iba a salir y se daría cuenta del cagaero. Le piché a la negatividad y me dije a mi mismo: “para triunfar hay que luchar”. Entré a la casa. Mi meta era conseguir a los dueños de los carros y pedirles que se movieran pal’ carajo. Mi otra meta era salir en el anuncio; “para triunfar hay que luchar”. Pues entré y alguién más o menos me mando a callar. Pensé que estaban grabando o algo. Me quedé calladito y me enorgullecí porque pude seguir instrucciones adecuadamente.

Pero me badtripié rápido. Salí al estacionamiento medio frustrado. Me habían asignado una sencilla tarea y ni eso pude lograr. Me puse a caminar mientras pensaba. Mientras andaba maquineando, vi a una nena sola en un carro. Tenía los ojos cerrados y parecía un cadaver. Yo me fui en el viaje de que si estaba muerta iba a abrir el carro a como de lugar y me la iba a clavar bien duro. Pero miré bien y staba respirando. Olvídate; este día iba de mal en peor.
En eso veo que David sale de la casa. Yo me apuro a mi área pa’ que el vea que estoy pendiente y trabajando duro. Yo, bien desesperau’ pego a decir una feca de que si los “cabrones estos llegaron, se estacionaron y ni caso me hicieron” y repetí “los cabrones esos” a lo cual David contestó: “¿Etaban molestos?” Moví mi cabeza diciendo “no”. Y David suspiró. Y ahí entedí. David continuó “es que el director siempre tiene carae’ cabrón pero es buenagente”. ¡¡Los carros estacionados eran los indicados!! En mi opinión había hecho un trabajo excepcional.

Hubo un silencio medio incómodo ahí hasta que David dijo: “Bueno, no te vayas todavía porsiacaso vuelven a salir o whatever.” Continuó “nada, voy a buscar un cigarrillo que estoy trepando paredes yo aquí”. Adivinen hacia que carro caminaba. Al puñetero Echo de mierda. A mi me entró un calentón encojonau’ de lo cagau que estaba. Lo seguí con la mirada. Abrió la puerta y buscó un ratito. Salió con cara de confundido. “Shit hasta aquí llegué, este cabrón va a decir como que ‘se me metieron en el carro y tu no viste na’ jodia mierda de guardia”. Porque eso es lo que yo era alli, un jodio guardia.

El caminaba hacia mi. Yo, opté por hacer la sonrisa más pendeja del universo; como diciendo “yo estoy contentísimo de estar aquí, me caes bien y estoy fajándome, puñeta”. No sabía que hacer. Pensé en hablar y dar excusa pero me dije “para triunfar hay que luchar. David, bien tranquilo, dijo “me ha pasado algo bien raro, parece que anoche cogí una gienda chévere porque hasta un pinito compré, no me recuerdo de nada deso.” Continuó “también . . . yo juraba que tenía un Newport por ahí tirau.” Ahí se calló un momento y se puso pensativo. Ya yo estaba cagándomele en la madre al puto pinito y al maldito cigarrillo que me fumé.
David alzó su dedo índice, como acabando de resolver un crimen “pero; si ese cigarrillo lo espotié yo horita, antes de bajarme aqui mismo”. Yo, mientras subía los hombros como un pendejo, sonreía. No sabía que hacer. Bajé la mirada. Miré mis pies y me cagué bien duro. Estábamos parados encima del cagaero de fósforos que yo había hecho horita. Pensé en agarrarle el webo para distraerlo o algo pero no me atreví. Parece que puse cara de pendejo o algo, porque David también miró hacia el piso. levantó su mirada, respiró lentamente y me dijo “mano . . . embeldá que vete de aquí”. El tipo es un Sherlock Holmes del carajo. Horita lo llamé pidiéndole mis chavos y me colgó. Seguiré luchando para triunfar.
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