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¡Chica no seas Sángana!

abril 30, 2009

Rebecca no era muy linda pero ella se cantaba una “babillosa en la cama”, y eso amerita atención. Luego vine a descubrir que para Rebecca, ser una “babillosa en la cama” significaba agarrar bolas mientras mamaba bicho. Tremenda mierda, bueno, quizá no mierda, pero ser una babillosa en la cama significaría meterse su mano por el culo mientras yo se lo metía o algo.

Estábamos en su casa. Yo había llegado allí con un candungo de presas de pollo KFC y estaba pompiau’ porque conocía a Rebecca hacía una semana y ya estábamos en su casa. Después de comernos par de presas, pegamos a grajotiarnos. Con ropa puesta, comenzamos a tocarnos la partes privadas.

Rebecca tenía una falda puesta asi que después de un rato sobetiándole el chocho, le quité los panties. Sin despegar mi boca de la suya, alcanzé el candungo de pollo y agarré un muslito de pollo. Logré acercar mi mano (y el muslito) al crico de ella. Comenzé a deslizar el muslito pa’ arriba y pa’ abajo. Rebecca como si nada, super exitada. Después de como 10 segundos de janguiar fuera del chocho, decidí meterle el muslito pa’ dentro. Le di vueltas, lo pegué a las paredes, hice circulitos; olvídate Rebecca estaba gozando. Ella no sabía que tenía un muslito metío en el crico pero no pensé que se ofendería porque ella era la “babillosa de la cama”.

El problema fué que cuando saqué el muslito, toda la carne se deslizó pal’ carajo. Yo no lo estaba viendo porque esa zona estaba tapada con la falda de Rebecca, pero lo sentía finito y liviano. Me paniquié un poquito porque me vinieron un cojón de imágenes a la mente de cantos de pollo podrido con gusanos encabronados creando un pandemonio, DENTRO DEL CRICO DE REBECCA. Habían pasado par de segundos y yo tratando de actuar normal, pero lo hice mal porque sin darme cuenta, había dejado de besarla. Ella como que se movió un poco y ahí fue.

Parece que al Rebecca moverse, fué que sintió el canto de pollo. En ese momento me imaginé a mi mano jamaqueando unos dados. Algo así sintió ella pero sustituyendo a mi mano por el crico de ella y al dado con un canto de pollo de KFC. La pendejá fue que cuando vi su cara de “que carajo me introduciste en el crico” yo respondí sacando el huesito de debajo de su falda. Olvídate Rebecca estaba, encabronaísima. Me invitó a “irme pa’ la puñeta”. Y yo, como fui el compré el candugue’ pollo. Lo agarré con la mano izquierda pa’ llevármelo pal’ carajo. En la mano derecha tenía el huesito. Se lo tiré en la cara y cogí una alita. Comenzé a deborármela mientras decía “imagínate que éste sea tu chocho”. Ella empezó a darme empujoncitos hasta que me sacó de su casa. Yo seguí comiendo pollo.

Después de ese incidente he vuelto a bellaquear con Rebecca, pero bajó su fronte de “la más babillosa”.