Archive for the ‘historia’ Category

De la Pornografía y su Evolución

julio 17, 2009

Yo. De chamaquito. Entrando en pubertad y más bellaco que nunca. Sufriendo de erecciones imprevistas y respondiendo con marometas para disimularlas y ahorrarme malosratos.

Para ese tiempo, no teníamos internet, asi que para ver pornografía, no las teníamos que buscar. Aprendiendo entonces como conseguir las cosas que uno desea. Supongo que hoy en día ver pornografía para un chamaquito es el equivalente de nosotros jugar tazos.

Para mis amigos y yo, adquirir cualquier tipo de pornografía era una bendición de dios. Fuesen revistas, películas, cartas etc. Recuerdo una vez me raspetié una puñeta con un bolígrafo especial. Un bolígrafo en el cual había una modelo en bikini (la foto tiene traje pero la mia era bikini), pero si volteabas el bolígrafo se le caían las telas y quedaba desnuda.

Separa un momento e imagínate a alguien masturbándose con un fucking bolígrafo. Volteándolo pa’ lante y pa’ tras. ¿Perturbante? Gracias.

Frecuéntemente cuando un vecinito se topaba con una película o algo, la veíamos todos en corillo. Yo la veía con mucha atención, ya que necesitaba recordarla para después pajearme con su mera memoria. Aunque siempre había un cabrón que empezaba a frotarse hasta que alguien lo mandase pal’ carajo.

Ya las cosas han cambiado y me imagino que los chamaquitos se pajean sin reconocer la ventaja de la cual están disfrutando. Todo lo que se luchó para llegar a este punto. Pajearse real-time con la pornografía y ser un adolescente es un privilegio. No solo eso, sino que el menú para elegir es inmenso. Con sencillamente escribir algo bien sencillo como “monkey bitch tattoo”, te podrías topar con algo que altere el curso de tu vida.

Pero hay que tener cautela, esto es un arma de doble filo. A veces encontramos unas cosas las cuales hubiesemos preferido evitar. Nadamás escuchemos algunos de estos términos descriptivos:

Gagging – el acto de penetrarle la pinga por la boca a una mujer tan brutalmente, que le den ganas de vomitar. El fun de este procedimiento es ver a la mujer arqueando. Casi siempre, a la mujer sufrir de este procedimiento, ella bota lágrimas por la boca y se babea toda, al salir el bicho por su boca. Usualmente estas salidas solo le dan tiempo a toser una o dos veces antes de que el bicho vuelva y entre viciosamente. Algunos cabrones les tapan la nariz a sus víctimas para que estas arqueen más rapido mientras luchan por aire y por sus vidas simultáneamente. En otras palabras, las mujeres cuando les hacen gagging, están al borde de la muerte por asfixia. Pero hay otras mujeres que son unas expertas en la pendejá. Hacen “gagging” sin gagear, pero cae como “gagging” por la profundidad con la cual se pueden meter una pinga por la boca. Ver Heather Ideepthroat.

Gaping Asses – esto es el acto de abrirle el ano bien masivamente a una mujer. A través de “intense penetrations” Sea con el bicho, la mano o una piña. He notado que el culo palpita después de un trauma. EL fun de este procedimiento es que cuando se retire el artefacto (o el bicho), la mujer se abra el ano con sus propias manos. Así ella, con mucho cariño, te muestra el interior de sus intestinos. Este procedimiento es bastante cruel también, pero siempre hay mujeres que se destacan en cuanta locura encontramos. Y no hay nada como locuras anales. Ver Belladonna.

Coprofilia – Esta mierda se lleva el premio. Literalmente comer mierda. Hecho famoso por las brasileras protagonistas de 2Girls1Cup. A pesar de haberse convertido en una sensación cibernética, y a pesar de que (yo) disfruté de dicha sensación; pienso que es “el algarete más masivo que se pudiese uno imaginar”. Vease 2Girls1cup <—REVIEW.

Squirting – Esto es un fenómeno el cual no sabía de su existencia hasta que lo vi por internet. Todavía tengo teorías y dudas con respecto a su autenticidad. Pienso que algunas cabronas se meten agua o algo antes de chichar porque tiran demasiada agua. Como una manguera o algo con características extraterrestres. Mi otra tería es que están meando. Nunca he visto eso en persona y creo no me sentiría orgulloso de mi ni de mi miembro. Al contrario, me encabronaría y le diría a la culpable que se ponga a mapear, ¡puñeta! Mientras mapea me casqueteo y me le vengo an la cara. Después le pido que se pase el mapo por la cara. Cuando haga eso me vendré denuevo, pero esta vez en el piso pa’ que siga mapeando. Vease Cytherea.

Facial – el acto de venírsele a una tipa en la cara. Un fenómeno que siempre ha existido pero entiendo que el internet lo ha explotado a todo su potencial. Lo más fascinante de esto, es que me encanta verlo. Frecuentemente le doy FF hasta el final de la escena para ver el facial. En esencia, lo que se está viendo es un closeup de una pinga con la cara de la víctima en el background. Está medio patulequi eso. ¿Verdá? Vease Peter North.

Fíjate, que con en todos estos términos, se puede utilizar la palabra “víctima” de alguna manera. Eso se debe a que la base de todos los procedimientos antes mencionados, es la humillación. Humillar está cabrón. Y entiendo que hay una relación inversa del sentimiento de “amenaza” que sienten los hombre hacia las mujeres en el mundo laboral versus el respeto que entienden los hombres que las mujeres “se merecen” en la cama. Aunque no demuestren esto con sus parejas, se manifiestan viendo pornografía violenta, humillante y loca-pal-carajo.

En fin. Nos encanta humillar a la mujer. Especialmente si es haciendo algo bien bizarro con un bicho o un boquete.

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Nerdote algaretiando y boconiando en la Plazita

julio 14, 2009

“Justo después de invitarlo a pelear, me arrepentí masivamente. Me encontraba en estado de embriaguez. Haciendo y deshaciedo. Todo mientras me sentía como el centro de atención. Caminaba hacia él con una mano cerrada en un puño y la otra balanceando un ron con Coca-Cola. Todo esto mientras pensaba ‘¿como carajo me metí en este lío? … ¿Me quito? ¿Pego a correr? ¿Debería considerar huir verdá? … Naaa’ van a pensar que soy un pendejo … mejor aguanto par de bofetás y me quedo por aqui bebiendo hasta que me quede dormido llorando o algo’.” Todo con un sonsonete deprimente.

Todo comenzó en la Plazita. Me encontré a Patricia, una “amiga” de la infancia. Estaba con su novio, al cual nunca había conocido. La historia de Patricia es una muy colorida. Vivió toda su adolescencia en una urbanización cerca de donde yo me crié. La conocía porque su casa era alfrente de la de John, uno de mis (todavía) mejores amigos. Pues hace como 13 años, John y Patricia chicharon (en casa de Patricia). Era la primera vez de John pero juzgando la manera en la que se desarrollaron los eventos, ambos llegamos a la conclusión de que Patricia ya tenía experiencia y lo más seguro hasta se convertiría en una puta profesional. Lo sé, eso es una redundancia, pero para esa época una “puta profesional”, lo que significaba era una “súper puta”.

Todos los detalles de aquel día se me han olvidado, con la excepción de uno. Aparentemente, Patricia no confió en la abilidad de John sacar su bicho cuando este pegue a escupir leche. Eso yo lo entiendo. También entiendo que ella haya exigido un condón. Lo que no entiendo es que ella se haya conformado con utilizar un ziplock en vez de un condón. Ese es el detalle de un bellaqueo externo más inolvidable que jamás alguien me contó.

Lo más demente es que cuando terminaron, Patricia no dejó que John tirase el ziplock en algún zafacón de su casa. Le entró la perse de que su mai lo encontrara o algo. John se vio obligado a meterselo en el bolsillo y andar con ese trofeo hasta su casa. Una vez hizo eso, el se sentía que ese ziplock era su amuleto de prueba de que se había clavau’ a Patricia. La realidad es que yo nunca dudé de la historia de John. No dudé meramente por lo bizarra que estaba y por la cantidad de detalles que me ofreció. El hecho de que él supiese tanto de la chingadera oficializó todo lo que ocurrió. Un detalle bien interesante es que John guardó ese ziplock por buen tiempo y podimos apreciar el comportamiento de la leche. ¿Sabías que después de un tiempo el material viscoso del semen, además de ponerse marrón, se separa y queda como un aceitito muy, muy asqueroso?

Bueno. Volviendo a la Plazita. Cuando me encontré a Patricia me entró un flashback encojonau de John metiéndole un ziplock por el chocho. No tuve más remedio que compartirlo entre carcajadas mientras señalaba a Patricia. Ella, en cambio, no tuvo más remedio que mirarme con ojos aterrorizados y tragar profundamente. El novio, no sabía como reaccionar, y Patricia estaba tan perpleja, que no le estaba ofreciendo cues de si quería que me rompiera la boca o qué.

En ese momento de incomodidad. Veo, en la multitud a nada más y nada menos que a fucking John. Pensé en gritarle para que fuese testigo del circo. Pero en mi borrachera cobré un poco de conciencia y le piché a esa idea. No me recuerdo si me despedí o qué hice con Patricia y el novio, pero me logré escabullir entre la gente antes de sentir las repercusiones de mis anormalidades. Llegué a casa sano y salvo, con una nota chévere.

La mañana siguiente, noté que tenía varias llamadas perdidas. Todas del mismo número. Alguien que no estaba en mi listado de mis contactos. Me pareció raro y pensé que quizá se trataba de alguna emergencia. Antes de llamar (al número) decidí verificar mi “buzón de mensajes de voz”. Efectívamente: era “Bradley”, el novio de Patricia, el que me había llamado. También me dejó un mensaje: “mera loco, es Bradley, el comprometido de Patricia. Brother, ayer me quedé atónito con todo lo que dijiste de la mujer mia. No supe como reaccionar ni qué hacer cuando pegaste a hablar. Me quedé como bruto. De todos modos, gracias por decirlo. Me abriste los ojos a cual es la que hay. Si hablas con John, dile que mala mia. Pasó una loquera ayer y por poco peliamos. Pegué a ofrecerle par de puños y to’. Menos mal que Patricia se metió y aceptó todo antes de que sucediera algo más allá. Yo juraba que había sido todo una fabricación de él. O quizá tuya que se yo. La pendejá es que me cagué más o menos. Justo después de invitarlo a pelear, me arrepentí masivamente. Me encontraba en estado de embriaguez. Haciendo y deshaciedo. . . .