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Claje’ Nota

julio 8, 2009

Hoy me sentía como todo un triunfador. En la noche, fui a una barra bien chévere y me propuse no perder el control. Ese fue mi estado mental hasta que decidí conversar con el bartender. “Happy Hour de Palo Viejo, $2.50 el cubita.” Tenía $15 osea que después de 6 tragos se me acabaron mis fondos. Me dediqué a velar la barra pescando propinas mal parás. Pa’ robarmelas como el hijueputa que yo soy. Esa pendejá me funcionó bien chévere. Bebí de gratis como 3 tragos más.

Después me puse jaquetoncito y pensé que me podía tumbar una jeba una vez ella viese mis técnicas de asalto sigiloso. Había una muchacha sentada en la esquina de la barra, era bien bonita y estaba sola, textiando en su teléfono. En mi mente yo juré que ella me abría las patas, y como que me sacó la lengua también. Olvídate, un viaje mio de bellaquera.

No me atreví a hablarle, pero pensé que quizá al ella verme tumbarme par de pesos de la barra, tendríamos un tema de conversación y pensaría que yo soy como un héroe o algo así. O quizá hasta me pagaba otro palo. Otro viaje.

De repente, táquiti, un billete de $5 “mal parau”. Yo me hice el loco, y mientras me daba un sorbo de mi trago (que estaba lleno) y la miraba a ella; me los tumbé. Nadie vio nada excepto ella. Caminé en su dirección y le dije algo. Alguna estupidez como: “¿tu eres de por aquí?” Claje’ mielda de linea.

Ella no contestó y creo que le saqué el deo o me rasqué la garganta de manera despectiva. Mandándola pal’ carajo en señas. Seguí vasilando con mi palo y cuando terminé, pedí otro. Mi corillo (que estaba compuesto del tecato que limpia el negocio al principio y final de la noche), no estaba por todo aquello. Pero yo estaba en “high” jurándome que era el centro de atracción. Y sí lo era, porque de repente el bartender pegó a conversar conmigo. Quería saber donde yo vivía, a qué me dedicaba y con quién estaba allí. Le contesté todo honestamente, con la excepción de la pregunta sobre mi trabajo. Le dije que era “un abogado de las leyes y eso”, y puse mi cara de jaquetón.

Después de un ratito de tener una conversación cabrona; se retiró de al frente mio y pegó a hablar con la seguridad del negocio. Supuse que se trataba de la puta en la esquina abriéndome las patas, ya que le había mencionado su comportamiento de perra. También creo que le dije algo como “nosotros los abogados no nos juntamos con tipetas tan putas” o algo así.

Yo le piché al asunto y me fuí al jukebox a poner música de Bob Marley, tenía unas ganas cabronas de reggae roots. Estaba en esa etapa de la borrachera cuando no te importa na’ y lo que quieres es deslizarte por todo el negocio al son de fucking Bob Marley.

Una vez terminé de pagar por todo (el cd de) LEGEND, me voltié y ahí estaban los dos mangansones de seguridad. Me agarraron por los hombros y básicamente me sacaron a bofetón limpio. No recuerdo bien lo que me dijeron pero era algo como: “te llevamos velando hace rato huelebicho . . . y te vas pal’ carajo; huelebicho, ahora”. A mi eso me voló la cabeza y la unica justificación que podía comunicar era que me dejaran escuchar las canciones que pagué con “mi dinero”. Una vez afuera, pegué a gritar que me iba a quedar en la puerta para “¡escuchar a Bobby puñeta!”

Eso hice. Me quedé mirando pa’ dentro, deslizándome por toda la acera bailando al son del reggae y mirando pa’ dentro. Mirando mal a los dos cabrones que me botaron. En una, pasó algo que me regañé a mi mismo por no habérmelo sospechado. El bartender pegó a grajearse a “la puta” mientras le sobetiaba todos los muslos. El me vio mientras yo miraba eso y me frotaba el bicho. En eso, salió de atrás de la barra y caminó hacia la puerta, diciéndome: “¡papi que arranques pal’ carajo te dije, esa es la mujeL mia y me contó tu trambito, Pendejo!”

Me fui y ahora estoy bajando LEGEND en Itunes.