Archive for 28 febrero 2009

Al Azar, Al Jazeera y Al Garete

febrero 28, 2009

Me tripea la palabra “fostró”. Cuando la gente realizó que se habían acabado las donitas, se formó un fostró.

¿Que significa cuando alguien describe a los ocupantes de un accidente como “heridos de gravedad”? ¿Heridos gravemente? O algo más como “de no ser por la gravedad, a esta gente no les hubiese pasado un carajo”. La gravedad es el enemigo.

Entiendo porqué es que las lesbianas existen. De bebés lactaron teta (para comer leche) y dijeron algo como: “Oye esta pendejá de estar chupando teta me tripea con cojones”. Entonces embarcaron en un peregrinaje de lactaera de tetas hasta el fin de sus días.

No es buena idea vender algodón (cotton candy) en el semáforo. La idea de comer gases y smog en un suculento dulce de azúcar como que no tripea. Puntos extra si el vendedor está fumando cigarrillo.

¿Qué creen de la palabra “mamotreto”? Está rara con cojones pero me sospecho que es algún tipo de palabra compuesta. Algún menjunje que viene de “para pasar el examen de mañana me voy a tener que ‘mamar todo esto'”.

¿Conoces el site RottenTomatoes? Una página donde los usuarios ponen sus propios reviews de películas. Suele ser bastante certero. Deberían hacer un RottenTomatoes pero de drogas. Se podría llamar Rottentomatoesbutofdrugsnotmovies.

Me endiabla la gente que se rascan la puntita de la naríz haciendo un suave y sutil movimiento de los dedos como diciendo adiós con la mano. Métanle (a la rascaera) con ímpetu puñeta.

Mi nevera y mi computadora se parecen. Yo abro mi nevera una y otra vez pensando que “esta vez” ocurrirá un milagro y algo nuevo , suculento y bien demente aparecerá. Misma mierda con la compu. Los milagros no existen.

Estaba hablando con mi amiga y le pregunté si ella miraba su mierda después de cagar. Me contestó que solamente cuando se tenía que levantar del hinodoro para “flochear”. Argumentaba ella que casi siempre podía jalar la cadena sin levantarse del hinodoro. Me vinieron a la mente par de cosas. La primera, y más contundente fue: “wow, osea que no todo el mundo se tiene que poner de pié para limpiarse el culo”. Segunda: “¿seré yo el único anormal que me levanto pa’ limpiarme el culo?”. Tercera: “Diablo con razón estás tan gorda mija, si ni siquiera pa’ jalar la cadena te levantas”. Cuarta: “¿’flochear’ sin levantarse? Diablo puñeta pa’ ser tan gorda es flexible con cojones la cabrona esta”. Y quinta: “Perate ‘perate; ¿como va a ser que no te levantas? ¿Cual es el fun? ¿Que haces al final de todo? ¿Te quedas chiliando en el toilet cabrona?

¿De donde vino la palabra “fondillo”? Hay gente que dice “fundillo”. Ambas versiones tripean con cojones.

Palabras divertidas con la letra “ñ”: ñoña (mierda, porquería), ñáquiti (lo que decía tu abuela cuando te daba una bofetá), ñaqui (un mordizco), y ‘ñó (lo mismo que coño pero utilizado cuando queremos enfatizar en el dolor o encojonamiento que sentimos).

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Nerdote te Aconseja

febrero 25, 2009

Recientemente hice un estudio de mercadeo. Quería conocer más a la plataforma demográfica que está más propensa a leer un blog con la palabra “pinga”. Mis hallazgos demostraron que el típico lector masculino de un blog con la palabra “pinga”, no consigue mucho chocho pero tiene el bicho agigantado. ¡Felicidades corillo! La típica lectora femenina de un blog con la palabra “pinga” lo que quiere es pene por ahí pa’ bajo. ¡Yeah puñeta! Osea que si eres un hombre y estás leyendo esto, ¡melaza! aquí encontrarás el canto sin espanto que tanto buscabas. Si eres mujer, te felicito eres una bellaca sucia, date una ducha no seas bucha, y juega lucha libre con el combete(!).

Consejo a los muchachos; a las mujeres hay que humillarlas para que te deseen bien cabrón. Si puedes, mándalas a callar en público o critícales su vistimenta o peso frecuentemente. La meta aqui es derribar su auto-estima para que así se sientan conformes con tu bicho. Que si mis hallazgos no me fallan, no te va a costar mucho trabajo, ya que tienes una pinga super grande. Volviendo al trato hacia el sexo opuesto, de tener la oportunidad, méteselo a una mujer en un baño bien asqueroso. Trata de que sea una pocilga. Recuerda; humillación es la meta. Mientras se lo introduces, intenta zambullir su cabeza en un hinodoro. Haz esto par de veces sin tardarte mucho porque la falta de oxígeno puede causar daños cerebrales y nadie quiere venírsele en la cara de una autista. Si el hinodoro tiene criolla tuya hay puntos extra. Si la ahogas, quítate cabrón porque eres un anormal. Cuando termines déjala ahí tirá y sal del baño. Cuando salgas; dile a todo el mundo que puedas lo que acabas de hacer cosa que cuando la nena salga, se la tripeen bien duro. Ella va a hacer un show de que no le tripea nada de esto pero créeme, lo que va a solicitar después de éste evento es pura daga 24-7…

Mi Amigo Zuela. Historia de la Vida Real.

febrero 21, 2009

Todos conocemos a algún mentiroso compulsivo, o quizá a un paquetero, un fequero, o un embustero. Si. Son odiosos, pero en una isla tan pequeña en donde todos nos conocemos, se nos hace imposible evadirlos. Me atrevo a decir que se nos hace difícil no tener un amigo que no sea alguna de esas cosas antes mencionadas.

Pues mi candidato se llama Zuela. De origen suramericano y con gran talento para persuadir tanto como para robar, dos cosas que frecuentemente van de mano en mano.

En el verano del 2003, por alguna razón, compartí demasiado con este individuo. Él mismo proclamó nuestra amistad cuando una noche me llamó para que le lleve un abrigo y unos cigarrillos a un cuartel donde se encontraba arrestado. Hasta este punto yo no sabía que te pueden arrestar por estar amenazando a gente por ahí con pistolas falsas. Pues sí. Puede darse el caso, y son cargos bastante serios. Aparentemente, Zuela se encontraba en un aprieto y decidió sacar la pistola sin percatarse que tenía una patrulla de policías atrás de él. Se habrá formado un sal-pa-fuera porque supongo que para este punto los policías asumían que el arma era real. Finalmente lo logran detener y termina en el cuartel. Lo único que sé de dicho evento es lo ya dicho y que el día siguiente ya estaba fuera y listo para continuar con su vida de engaño. Cuando le llevé el abrigo, la policía que estaba en el escritorio de al frente me dice: “No me digas, eso es pal’ pendejito de la Lugger de plástico. Que claje’ maricón.” El abrigo que le llevé, llegó hasta él. Los cigarrillos, no.

Un día me encontraba transitando por el área de Miramar y veo a un grupo de gringas esperando en la parada de guaguas. Eran tres jóvenes, de edades universitarias, y una madre. Les paso de frente con mi carro y sigo mi camino. Casi inmediatamente me regaño a mi mismo por haber desperdiciado esta gran oportunidad para ayudar a un grupo de hermosas turistas. Decido dar la vuelta para ofrecerles mis servicios de transportación ya que como buen puertorriqueño que soy, debo de mostrar mi amabilidad cada vez que se me muestre la oportunidad.

Y eso hice. Al dar la vuelta todavía estaban allí. Me detuve frente a la parada y les pregunté, en inglés, hacia donde se dirigían. Ya me sospechaba que su destino por el momento era el Viejo San Juan ya que eso se encuentra a menos de tres millas de donde nos encontrábamos. Acerté en mis sospechas y rápidamente les ofrecí pon hacia allá. Para mi sorpresa, accedieron sin pensarlo dos veces. Obviamente al lado mío se montó la madre. Pero no me molestó en lo absoluto. Mi inglés es bastante bueno y comenzamos a conversar de que cuando habían llegado (ese mismo día por la mañana) y de qué iban a hacer esa noche. Después continué por hacer mis chistes y cerrar diciendo que yo era un “serial rapist”, todo con una sonrisa en la cara. Sorprendentemente, ningún comentario fue tan cómico o tan exitoso como el de yo ser un ultrajador sexual. Aproveché para pedirles un teléfono para salir con ellas antes de que se vayan de la isla. Me dieron el número celular de Tammy, la más bonita de todas. También me dijeron el hotel donde se encontraban y el número de la habitación. Al parecer hasta la mai quería bicho porque a todas estás la señora tenía una sonrisa de oreja a oreja y nunca dio indicio a estar en contra de que sus hijas me dieran la información necesaria para tener coito sexual con una o la otra.

Por alguna razón, decidí llamar a mi buen amigo Zuela para que me acompañe en esta noche tan prometedora. Para este punto en nuestra amistad, yo desconocía de lo que él era capaz y la invitación me pareció como algo inocente y libre de peligro.

Cae la noche, llamo a las americanas y decidimos salir a beber al viejo San Juan. Zuela me pasa a buscar para luego ir al hotel a buscar a las americanas. Antes de pasar por el hotel, Zuela me confiesa que no tiene dinero. Este detalle me molesta pero decido solucionarlo prestándole $20.00. En mi bolsillo también lo que tenía eran como $20, asi que la economía de la noche no se veía tan próspera.

Yo: “Dale loco vamos a una ATH. Te voy a prestar veinte pesos pero nos tenemos que meter a Kugger que las Medallas están a peso para poder invitarles una cerveza que otra a las gringas”. Kugger es una conocida barra en San Juan donde vendían las medallas a un dólar. También era un negocio pequeño en donde yo conocía a los bartenders y al dueño.

Zuela: “¿Hermano, están buenas las gringas esas? Porque te voy a decir una cosa: si están buenas y las llevamos a Kugger; no se van a impresionar. Ahora, un Larú o algo así, sentarnos en una mesa y que nos atiendan, ya eso es clase aparte. Digo, si lo que quieres es conversar y que ellas piensen que tu eres tremenda persona, pues vamos a Kugger. Pero mi hermano, me atrevo a asumir que lo que tu quieres es cojértelas a las tres mientras la mai se mete el dedo en la concha y gime. Dado ese caso, Larú es tu mejor opción.”

Yo: “CABRÓN! Son nenas que lo que quieren es vacilar! Además lo mas seguro vienen con la mai. Así que hoy no se va a lograr mucho que digamos ni aunque las metas en Larú y las invites a shots de agua ardiente.” Los shots de agua ardiente, en ese lugar, cuestan aproximadamente $15 el shot. “¿Anyways, que puñeta importa si las llevamos a un chinchorro?” Entonces me salió una sonrisa de esas que uno trata de evitar y la acompañé con una honesta risa. “Y maricón, no creo que la mai se quiera dar deo al frente mío.”

Zuela: “Hermano.” Zuela siempre utiliza la palabra hermano antes de establecer un punto. “La mai déjamela a mi. Y créeme que el lugar a donde las llevemos, importa. Créeme.”

Yo lo que quería era salir y beber con las turistas así que me desasocié del debate dándole la razón a Zuela. Mi plan era meternos en Kugger todos, beber un poco y tratar de separar a una del pelotón y ¿quien sabe? Un besito hoy se convierte en sexo anal mañana. La más potencial que tenía era Tammy. Americana pero no de tez totalmente blanca. Pelo lacio negro y una dentadura perfecta. Tenía una curvatura tan acentuada que me hizo dudar que realmente era hermana de las otras dos.

A todas estas no entendía cual era el afán que tenía Zuela por meterse en Larú. Total, no había dinero para meternos allí asi que no le di importancia a la discución ni mérito a Zuela.

Por fin llegamos al hotel y ya las chicas estaban listas! Tammy se veía espectacular y hasta la madre tenía ropa tentadora. No me había tomado una gota de alcohol y la noche ya se veía prometedora. De repente las chicas se montan en el carro de Zuela, y yo hago las presentaciones adecuadas. Zuela se pone tímido y las saluda con miradas y gestos en la cara.

Yo: Ya en el carro con las americanas en el asiento de atrás. “No me digas que tu no sabes inglés.” Me pareció como un error tan grave el que cometí al no preguntarle (si sabía el idioma), que me prometí jamás volver a cometerlo.

Zuela: “Tranquilo hermano que yo entiendo el idioma.”

Increíblemente, esa corta oración me convenció de que Zuela era el acompañante ideal para aquella noche. No se si fue el tono en el cual me lo dijo, o la cara con la que me lo dijo. Pero el hombre proyecta una seguridad tan inhumana que es inspiradora y relajante.

Obviamente ya para este punto las americanas se dieron cuenta de que Zuela no habla su idioma pero no muestran incomodidad al respecto. Quizá ayudó el hecho de que estuve entreteniéndolas todo el camino con mis chistes de bichos, chochas y mierda. Y eso que todavía yo no había ingerido nada de alcohol. Y como la madre no mostraba incomodidad alguna con mis comentarios, yo sentía que ella me estaba dando licencia para continuar con mis comentarios extremadamente fuera de lugar. A todas estas recordaba que de mis primeros comentarios hacia ellas había sido el de que yo era un ultrajador sexual. Y las cabronas habían contestado (mi comentario de yo ser el “serial rapist“) dándome un número de teléfono, junto con el número de habitación del hotel.

En el carro, se habló bastante. Cuando llegamos a San Juan, ya yo sabía que ninguna de las americanas eran vírgenes, sabía que había una fumadora de yerba, y que la mafutera ya tenía dos hijos, sabía que habían comenzado a beber en la habitación y me dijeron que no, Tammy no era adoptada ni de otro padre. Había discutido a fondo el hecho de que Zuela no era bilingüe y ellas estaban encantadas porque entendían que dicho detalle las iba a obligar a aprender nuestro idioma. También dejé claro el detalle de que estaba interesado en Tammy, algo que deleitó a todas las damas en el carro. No llevábamos juntos ni media hora y ya estaba seguro de que por lo menos un besito le iba a robar a Tammy.

Nos bajamos del carro de Zuela y nos dirigimos directo a Kugger, donde yo planeaba pasar el resto de la noche hasta conectar con Tammy. Algo que calculaba podía pasar en la próxima hora. Nos habremos dado como dos cervezas cada uno cuando a Zuela le entra la piquiña de “irnos a Larú” porque Kugger estaba “muy lleno y alborotoso”. Éramos jóvenes de 22 y 23 años de edad y me sorprendí que alguien contemporáneo a mi se estuviese quejando por el “alboroto”. Pero me dejé llevar porque Zuela me explicó que el conocía al dueño de Larú y que nos iban a tratar bien allí. Me habrá puesto aquella cara o me habrá hablado con aquella voz, porque al escuchar esto yo no estaba meramente convencido de que el conocía al dueño de Larú, yo estaba seguro de que Zuela y el dueño del negocio habían sido mejores amigos por todas sus vidas. Casi familia.

Asi que con el mismo amor que entramos a Kugger, salimos de Kugger y entramos a Larú. Rápidamente conseguimos una mesa para seis y Zuela ordena nada mas y nada menos que un round de shots de agua ardiente. Noventa dólares. A todas estas yo le estaba metiendo terapia a Tammy de que era una chica especial y que me apenaba increíblemente que no vivía en la isla para asi poderla ver todos los días. Ella al parecer estaba encantada y ya se veían los efectos del alcohol. El agua ardiente solo ayudaba asi que Zuela pide otro round. No llevamos ni quince minutos en la mesa y la cuenta va por $180. A mi izquierda se encontraba la cabezera de la mesa en donde estaba sentado Zuela, a mi derecha tenía al amor de mi vida Tammy, y directamente alfrente mio tenía a la madre de las nenas. Zuela me tenía a su inmediata derecha y a su izquierda tenía a la doña.

Dos shots de agua ardiente te hacen algo, pero si previamente haz bebido alguna cantidad de alcohol razonable, el agua ardiente te pone a volar en cantos y asi parecían estar nuestras acompañantes.

Zuela que estaba sentado muy cerca a mí, estaba tratando de conversar con la madre de las americanas, y cada minuto me preguntaba algo como:

“¿Como se dice ‘me caes bien’ en inglés?”
“¿Como se dice ‘este es el mejor restaurante en Puerto Rico’ en inglés?”
“¿Como se dice ‘tienes una sonrisa excepcional’ en inglés?”
“¿Como se dice ‘quieres probar éxtasis’ en inglés?”
“¿Como se dice ‘yo soy el dueño de Plaza las Américas’ en inglés?”

Y así estuvo todo el rato que me tenía al lado de él. A mi no me molestaba ayudarlo, pero el hecho de que fuera algo tan constante y las cosas que quería decir me parecían anormales muchas veces. Pero yo tenía una meta en la cabeza y tenía como unas gríngolas mentales que no iban a permitir distracción alguna. Increiblemente, yo nunca me pregunté como se iba a pagar todo lo que estábamos consumiendo. Creía que “el dueño” se iba a “encargar de todo”. Y pensándolo bién, fue lo mejor que pude haber hecho. Me gozé una noche sentado en un restaurante caro y bueno (no creo que sea él mejor restaurante en Puerto Rico, pero riquísimo de todos modos), acompañado de tres mujeres bellas, su madre y Zuela; la estrella de la noche.

Después de estar como hora y media en Larú, Zuela se levanta de la mesa. Yo recuerdo haber pensado que va a hablar con el dueño para que “se encargue”, ya que es casi familia de Zuela y darían la vida el uno por el otro. Y efectivamente, Zuela llega a la mesa y nos comunica, en un inglés perfecto que “everything has been taken cared for”. Alguien se ha encargado de todo. Yo me levanto de la mesa con un sentimiento victorioso y muy alegre de tener un amigo como Zuela, que conoce y tiene amistades en lugares importantes. Y no solamente amistades, sino personas que lo aman y lo respetan lo suficiente como para pagarles una cuenta de sobre $400 (o eso me sospechaba que era un estimado justo). Después de aquellos shots de agua ardiente habíamos proseguido con tragos más comunes de vodka o ron.

Yo había errado en mis cálculos de lo rápido que iba a robarme a Tammy, pero no me importaba porque la noche estaba corriendo espectacularmente bien. Cuando salimos de Larú, la madre anuncia que va a tomar un taxi hacia el hotel pero que tratemos bien a sus hijas. Al parecer, el universo había conspirado para que yo vacile de verdad esa noche. No pasaron ni tres minutos después de que la madre se fue y yo estoy comiéndome la boca de Tammy. Le sugerí ir a dar un paseo al Morro pero ella rechazó la idea diciendo que no quería dejar a sus dos hermanas solas. Y yo, siendo el caballero que soy, accedí aunque mentalmente me les cagué en la madre a aquellas dos cabroncitas.

La noche continuó bien pero perdió velocidad cuando Zuela realizó que no iba hacia ningún lado con las americanas. Se tiró una rabieta pendeja y nos dijo que nos iba a llevar a nuestras camas ya. A mi no me molestó tantísimo porque entendía que el día siguiente podía lograr algo mas. Además cuando nos encontrábamos en el carro (de vuelta) ya estábamos en pleno sobeteo.

Finalmente llegamos al hotel, nos despedimos y le prometo a Tammy que la veré el próximo día y que la voy a sacar a ella sola. Zuela no le promete nada a nadie y me lleva a mi casa. Todo el camino tenía una cara de preocupación y encojonamiento. Reconocí que se debía al hecho de que el nos consiguió un jangueo excepcional y que el esperaba algo a cambio de alguna de las americanas. ¿¡¿¡¿Pero entonces por que carajos había invertido tanto tiempo en hablar con la mai?!?!?! Quizá tenía algún tipo de bellaquera con una mujer de cincuenta años.

La pendejá es que como dos horas después de Zuela dejarme en casa recibo una llamada. Era él mismo. Diciéndome que había vuelto al hotel después de dejarme y que supuéstamente le había dado dedo a la mai. Me dijo que si quería que pase por mi casa para que yo le huela el dedo. Yo le contesté que no gracias porque me imaginé que eran mentiras y que lo que había hecho era pasarse las manos por sus propias bolas para crear un olor similarmente desagradable. Para mi era inconcebible que Zuela, después de una noche tan poco exitosa, no tan solo haya vuelto al hotel, sino que también le haya introducido dedos a la madre por la tostoneta!?!?!?

Al día siguiente me aparecí en el hotel por la tarde y Tammy contesta la puerta con cara de preocupación. Ya las chicas habían tenido una mañana bastante llena de acontecimientos. Las tres jóvenes habían caminado sobre una milla para llegar a un cybernet café para entonces verificar sus respectivos emails y balances de cuenta. Y ahí fue cuando se dieron cuenta de que tenía un cargo de sobre quinientos dólares a la tarjeta de crédito de la madre. Quinientos dólares cargados la noche anterior desde un restaurate llamado Larú. Y lo mas impresionante del caso es que la madre tenía dicha tarjeta en su posesión. Así es como en un instante un bonito día se puede transformar en tu peor pesadilla. La madre se asomó en la puerta y prosiguió por decirme que me busque un abogado porque iba a demandarme a mi y a mi amigo Zuela. Y en este punto es que realizo que ninguna de estas personas saben ni mi nombre de verdad (me habían llamado por mi apodo desde el día anterior), ni mi apellido, ni donde yo vivo, y para completar mi teléfono era prepagado así que no había manera de que el cuarteto me identifiquen legalmente. A menos que alguna haya anotado la tablilla de mi carro el día anterior cuando las llevé al viejo San Juan, lo dudaba mucho.

Aunque Zuela niega hasta el día de hoy lo que sin lugar a dudas aconteció. Yo me di la tarea de reconstruir los hechos de aquella noche. Estoy seguro de que la tarjeta de crédito de la madre salió de su cartera mientras Zuela me hacía aquellas preguntas de como se dice esto y aquello en inglés. Fue todo un acto de desviación para que la madre esté brincando su vista de los ojos de Zuela a los mios y vice versa. Estoy casi seguro que su cartera guindaba del espaldar de su silla. Y lo mas seguro guindaba del lado mas cercano a Zuela. Así que Zuela, pacientemente tiene que haber esperado por el momento oportuno de desatención de todos en la mesa para hacer su hazaña. Así que ya con la tarjeta en su poseción, fue que se levantó para volver en unos minutos y decir que alguien se había encargado de la cuenta. ¡QUE COJONES! La pregunta que todavía me persigue es ¿cuando logró Zuela devolver la tarjeta de crédito a la cartera de la madre? Dudo muchísimo que haya sido cuando volvió a la mesa porque recuerdo que se mantuvo parado. Quizá contaba con que la madre permaneciera con nosotros por el resto de la noche y eso explica su evidente furia cuando la madre se fue. Esto solamente deja una explicación. Zuela SÍ volvió al hotel después de dejarme a mí. Y pensándolo bien, el hombre es tan persuasivo que lo mas seguro también le dio dedo a la madre, y durante dicho acontecimiento fue que devolvió la tarjeta de crédito a la cartera.

Es imposible no sentir admiración por lo que mi buen amigo Zuela logró aquella noche. Quizá fue todo un sacrificio para lograr terminar con la madre (algo que creo se llevó a cabo), o quizá fue algo para darme las gracias por aquel abrigo que le había llevado al cuartel unas semanas antes. Quizá no tenía ninguna meta y lo hizo sencillamente porque le encantaba el estremecedor sentimiento que le provocaba el acto de robar. Y sinceramente creo que esta última explicación es la mas cercana a la verdad.

Está de más decirles que me fuí de aquel hotel con la cola entre las patas. Pero no está de más contar que esa misma noche Tammy me llamó. Y la chica me invitó a beber en una barra cercana a su hotel. Algo que me era perfecto porque no tenía que usar mi carro para nada. Simplemente era cuestión de yo llegar al hotel y caminar juntos hasta aquella barra. Recuerdo haberlo considerado muy profundamente pero haberme visto inundado de posibles desenlaces negativos. Como por ejemplo el más fantasioso de todos: me visualizaba bebiendo con ella en una mesa cuando de repente llega un pelotón de federales a arrestarme mientras Tammy me miraba y se reía a carcajadas diciéndome algo como; “el último que ríe, ríe mejor jajaja”. Todo esto con la voz de Darth Vader. Uy. Rechazé su invitación aunque estuve toda la noche guiando por el área de su hotel a ver si la veía una última vez. Todo esto mientras me le cagaba en la madre a mi buen amigo Zuela.

!Engrandécete la Pinga con Ilusiones Ópticas!

febrero 19, 2009

Yo no sé si es que yo soy medio pato o algo, pero cuando meo en un urinal y tengo vecinos en áreas adyacentes, me agarro el bicho de manera distinta a cuando estoy to’ solo. Me explico. Cuando meo en la comodidad de mi propia casa, agarro mi bicho por el pellejo. En otras palabras, lo único que hace contacto con mi bicho son las puntas de mis dedos indice y pulgar. De la mano derecha. Para sacudir el agarre es más o menos el mismo pero por encimita en vez de por el lado. Similar a la manera en la que mamá perra agarra a sus cachorros. Por el pellejito detrás de la cabeza. Lo único que yo no utilizo mi boca. Utilizo mi mano. Ojalá mi boca llegara hasta allá. No estaría ni perdiendo mi tiempo en esta mierda. Estaría todo el tiempo haciendome maravillas y auto-cumshots. Fo puñeta se me fue la mano ahí. Mientras meo, en la comodidad de mi propia casa, utilizo la mano izquierda para someterle al q-tip o para peinarme la boina del bicho. Ahora bien. Cuando meo en baños públicos, el behavior es totalmente distinto. Primero que nada, me agarro el bicho como los corredores de relevo agarran el palo ese. O como alguna persona agarraría la manguera, añadase cara de alivio al agarrante por favor. Esto da la impresión de que lo que tienes por pinga es, olvídate una cosa monumental. Claje’ patería lo sé. Pero piénsalo, siempre es bueno que la gente de por ahí (hombres Y mujeres) diga que lo que tienes por bicho es una trompa cabrona. Especialmente si la realidad es que lo que tienes por bicho es una pepita de uvas violetas, lo cual es mi caso =(. Pero deja no descarrilarme que va y me deprimo denuevo y me pongo a amenazar a mi mai de que me voy a volar los cesos y eso. Pues aja, para sacudirme lo que hago es jamaquear ese bicho como si fuese una botella de snapple. Una botella que inicialmente tenía todo el polvito de sabor en el fondo, o en el culo, como prefieras llamarle, y hay que someterle al jamaqueo pa’ que se mezcle to’ denuevo. Pues así hago con mi pepita de uva. Pero como es tan y tan rápido, y el vecino es como un testigo por obligación, y con el rabito del ojo, jura que soy uno de los tipos de MonsterCock <—-site porno bien cabrón. La otra mano la pongo en la pared alfrente como para balancearme y no caerme dado a que el bicho mio agigantado está por fuera y crea un desequilibrio en el peso humano. Eso lo hacemos todos los hombres y creo que subconscientemente es que todo el mundo está en ese viaje de "tengo un bicho bien fucking grande".

¿Como Sobrevivir en el Mundo del Entretenimiento?

febrero 18, 2009

Ya yo soy una estrella, y quiero que ustedes también lo sean. Estar en el tope del mundo del entretenimiento no es nada fácil. Menos fácil todavía es quedarte por aca arriba guisando. Aqui les traigo unos cuantos secretos para que triunfen, o por lo menos eviten el fracaso una vez obtengan la fama. El primer consejo que les voy a dar es no referirse a una niña de aproximadamente 8 años como una “fucking puta”, todo el mundo en la mesa se va a encojonar contigo. Después vas a tener que pegar a comprar botellas de vino de $500 pesos pa’ alegrar a todo el mundo y eso como que no era. La siguiente lección sería; si eres un actor joven, guapo y famoso, ni pal carajo te pintes la cara para representar “x” o “y” personaje. Morirás en cuestión de semanas como le pasó a Brandon Lee (The Crow) y a Heath Ledger (Batman’s Demise). Eso sí, de presentarse la oportunidad de SALIR en una película con algún actor joven, guapo, famoso y todo pintorreteado; mamabicho más vale que aceptes. Hay grandísimas posibilidades de que esa película sea un éxito rotundo. De ser así, comenzarás a coger famita de peliculero taquillero y eso es exactamente lo que queremos puñeta!!! Otra cosa. Si da la mala pata que lo tuyo es hacerte el más panita de cocodrilos estás jodío porque las mantarrayas te van a partir la cara así que olvidémosnos de los cocodrilos.

Anoche borré cinta más o menos

febrero 16, 2009

Los nombres en la siguiente historia han sido sustituidos por nombres de personajes y cantautores del género urbano. Todo por el fin de llegar a una audiencia más plena. Gracias de antemano por leer. Y a los fanáticos de reguetón; de no entender algúnas palabras o de no tener ganas de leer, tengo versión auditiva también.

Lo últimito que recuerdo fue dar gracias a dios que llegué a mi edificio sin que me hayan parado los guardias. No le di gracias por no haber chocado ni atropeyado a alguien pero uno nunca se recuerda de esas cosas (triviales) cuando guia to’ borracho por ahí. Mientras hechaba la criolla mañanera tiré unas palabritas al medio dando gracias por no haber chocado. Estaba bien a lo loco. Antes de llegar paré en las tripletas y me pedí un caldo gallego. Eso es un embuste. Era pa’ chequiar si estás pendiente. ¿Quien carajo va a comprar caldo gallego en una guaguita a las cuatro de la mañana? Pues llegué hasta el estacionamiento de mi edificio con la tripleta y cuando apagué el carro le metí un ñaqui al sandwhich. Recuerdo que me sentía como masticando Kleenex porque no tenía saliva en mi boca. Tampoco tenía saliva en mi bicho y eso la hubiece montau’ bien duro. Después de un buen rato pude tragarme el ñaqui y proseguí por abrir mi puerta y vomitar. Ahí realizé el notón, di las gracias a dios y proseguí por dar una siesta.

Par de horas después la intensidad del sol me despertó y pude analizar más detenidamente la escena. Tenía la puerta abierta y un pie por fuera. Radio prendido con el cd de PureMoods en eterno repeat. La tripleta, intacta excepto por un bocado, todavía en mis manos. Con un poco de dolor de cabeza le metí otro ñaqui, con el cual saqué como 60% de los interiores del sandwhich. Parece que estaba todo entrelazado o algo así. En un puñado agarré todo ese sobrante que guindaba de mi boca y lo tiré pal’ carajo. Reuní las fuerzas necesarias para encaminarme hacia mi apartamento y una vez allí terminé lo que quedaba del cagaero ese que me costó $6. Dado a que comer tripletas pone a uno super inteligente, realizé que algo faltaba en la escena del crimen. Ausente era la chonca de tripleta. Le di pichón al misterio y me fui a dormir.

Terminé despertándome como a eso de la una de la tarde. Me sentía como un campeón. Me tiré uno desos almuerzo-desayunos y fui directito a cagar. Esa fue la “criollita mañanera” en la cual de gracias por no haber matado a nadie. Después de eso me tiré la de llamar a par de panas con los cuales tuve contacto anoche para contarles el episodio del carro. Después de hablar con Yankee y con Yandel llamé a Falo. Algo así fue la conversación:

-Papo estás a lo loco. Ya me contaron.
– ¿Como va ser? Será que Yandel te acaba de llamar porque a más nadie le he contau’ na’.
-Mere cabrón si LaDiva me llamó despés que te fuiste diez-siete.
– Diablo es claro que nosotros más o menos como q conectamos bien chévere anoche…
Falo alzó su voz y continuó en tono agitado.
-¿Conectaron mamabicho? La pobre dice que primero, la llevaste a un carrito de tripleta. Fine pero no le compraste na’ ni le ofreciste un bicho.
-¿Quee? Wow es claro tengo una leve memoria de ella estando conmigo en las tripletas. Yo juraba que ella le había caído alli.
-Ay bendito. De camino a tu casa supuestamente actuaste como si ella no estuviese en el carro inclusive llamaste a otras mujeres disque para que le calleran a tu casa. No se porqué carajo cabrón si vives con tu mai. Acto seguido llegaron al parking de tu casa, le metiste un mordisco al cabrón sandwhich, y me cuenta LaDiva que rápido lo repetiste y trataste de combatir las ganas de vomitar. Después de un corto forcejeo lograste abrir la puerta, ella juraba que abriste con el fin de vomitar afuera. Y aqui es que te llevas el premio cabrón. ¡Te volteas y le vomitaste encima! Dice ella que lo único que repetías era; ‘mis tenises, salvé mis tenises’.
-Cabrón ¿con que cara voy a enfrentar yo a esa mujer? Suerte que vive aqui alfrente porque me llega a pedir chavos pa’ un taxi y de seguro la mando pal’ carajo.

Ok hay par de fecas en la historieta esta pero chonquiarle a los demás no tripea.

Cómete esta Semilla

febrero 12, 2009

En las películas todas las almohadas son de plumas. Si sacas una almohada de la cama prepárate porque lo que vas a hacer es un cagaero cabrón de plumas.

La palabra “comprometer” debería ser utilizada cuando uno solicita los servicios de una prostituta. “Compro, meto y vámonos que ej’ tarde”.

¿Ques-la-que-hay con los programas de countdown y porqué son tan adictivos? VH1, E!, Food… cáguense en sus madres.

Ayer estaba viendo el periódico y vi un cabronal de esquelas. Deberían hacer un periódico solamente de esquelas y un canal de comerciales nadamás. Vamos a hacer chavos puñeta.

¿Soy yo el único cabrón que se siente que lo están cogiendo de pendejo cuando habla con su mecánico? Tipo yo no sé lo que son los espares, las cebollitas ni los puntos de ejes. Let’s get this over with.

Yo, a pezar de ser un puerco, me paso limpiando la pantalla de mi celular. ¿Tu también?

Cuando me levanto por el despertador, no ocurre nada especial. Sin embargo, cuando me levanto por mi solo, en los wikenes o días libres, me levanto con el bicho bien parau. Despertador = bicho mongo, sin despertador = bicho parau’.

¡Que difícil es mear con el bicho bien parau’! Hay que hacer mil maniobras o alejarte bien cabrón del hinodoro. Así el meau hace como un semicírculo en el aire y culmina cayendo en el bowl.

El otro día estaba en una barra y vi un letrero que decía: “Happy Hour de long Island hasta las 5pm”. ¿HASTA? Bicho es. La barra queda al lado de una universidad.

¿Como va a ser que las Spice Girls van a hacer un álbum de Greatest Hits? Si lo que hicieron en su carrera fue SOLAMENTE UN ALBUM!!!

¿Alguna vez has estado tan borracho que decides vomitarte ahí mismo en la barra versus caminar a un baño? Estás tan jodío que prefieres que todo el mundo te vea to’ chonquiau que levantarte de esa silla. Después viene la siestita. En la barra.

Estaría nítido poder rascarte el cerebro con un q-tip. Esas mierdas nunca llegan al origen de la piquiña.

Me encantaría que mi semén fuese rosita fosforecente para tener algo interesante que mostrar en las fiestas.

Alfredo se Preocupa

febrero 11, 2009


Imagínate esto; un individuo como de 300Lbs frente a su computadora, todo sudado, sin camisa y con la barriga toa’ llena de esperma. Imagínatelo con costra anaranjada en los dedos de la mano derecha (como de comer chitos) y con una costra similar en el bicho. Visualiza la bolsa de chitos en su mano izquierda. Todo esto mientras el individuo verifica su balance bancario en el internet (ya terminó de ver porno). Esta era la imagen que me venía a la mente cuando Alfredo me contaba lo que hacía cuando salía de trabajar. Sí, Alfredo me contaba este tipo de cosas. Trabajábamos juntos en un restaurante y pues, ese es el tipo de cuento que se hacen los meseros.

Alfredo llevaba 20 años de mesero, tenía 5 hijos, era un experto en pornografía cibernética, y también era un experto en tener la computadora “toda llena de viruses”. Era tremendo tipo y me pasaba tripiando con ese cabrón, pero su estado de salud le causaba una preocupación monumental. Y no es que le preocupaba que le diera cualquier ataque cardiaco. Le preocupaba que le diera uno mientras se casquetiaba viendo porno y comiento chitos; y que se muriera en dicha escena. Sería, sin lugar a dudas, una de las maneras más vergonzosas de morir. O mira, supongamos que no muere y logra montarse en su carro para ir a emergencia. Antes de salir, tendría que cerrar todas las ventanas de pornografía que tenga (en la compu), limpiarse toda la barriga lechada y recoger el cagaero de chitos. Esas no son diligencias que uno quisiera hacer mientras te da un ataque al corazón. Hay que tener prioridades. Pero habría que hacerlo anyways por si te mueres no quedes como el foquin perverso que realmente eres.

Todo esto se los cuento después de enterarme que Alfredo murió. Tuvo un accidente de carro pero (el accidente) no fue (lo) fatal. Aparentemente Alfredo se dirigía al hospital por un grave dolor de pecho que sentía (ataque cardiaco) y se intensficó mientras manejaba hasta morir. Después de morir chocó contra una parada de guagua y no impactó a nadie. Ya sus hijos están grandes pero de todos modos lo extrañarán muchísimo. Su salud mental también está en cuestión porque nadie se explica porque es que Alfredo tiró su computadora por la ventana del apartamento antes de salir hacia el hospital.

Racheteo

febrero 10, 2009

De chiquito mi mamá me decía que era especial por tanto rash que me daba. Y todavía padezco de un “racheteo” cabrón. Quizá esto se debe a que después de tres pasaditas con papel (después de cagar) me quito (de limparme) no importa que. Si el papel sale limpiecito a la tercera pasadita, cool; si a la tercera pasadita todavía está cundidito de caca, cool también y me quedé embarrau’. Pero déjame aclarar, cuando el papel permanece limpiecito de la primera pasadita, doy gracias porque esos mojones que pasaron por ahí son la melaza y me respetan! Eso casi nunca pasa y por ende hay que ser agradecido. Mi amigo Quique una vez me explicó que si uno espera bien cabrón antes de cagar, el mojón se seca y no te ensucia todo el ano al salir. Eso me hizo muchísimo sentido pero casi nunca puedo disfrutar de la caca seca porque no hago nada más que terminar de comer y comienzo a cagar. Quique dice que puede permanecer días sin cagar y le tengo envidia porque con esa dicha puede ir a festivales y conciertos con serenidad en la mente. Ya yo no vuelvo a esas mierdas desde que me cagué encima en el Indie Music Fest. En serio.

Pues recientemente descubrí un truquito para combatir el rash. Es sencillo. Envuelve un papel como si fueras a usarlo pa’ limpiarte el culo. Moja ese papel. Pero no lo mojes demasiado cosa que se te haga añicos en la mano. Tiene que permanecer en una pieza. Después ponlo encima del culo y píllalo entre las nalgas. Las tuyas. Luego, y aqui es que viene el secreto, párate frente al hinodoro y orina. Sí orina. He descubierto que al orinar, hay una tripa que se brota en el mismísimo ano y al brotarse hace contacto con el papel mojado. Esa tripita que se brota pa’ mi que es el origen del rash porque al hacer contacto con el papel humedecido se siente un alivio cabrón. ¿Y porque se brota? No se, pero en serio. La póxima vez que mees, fíjate que estás pujando un poco el culo. Si quieres irte hasta ‘bajo con el experimento, tócate el ano cuando mees y tocaras la tripita de la cual hablo.